El dilema de la costa es el siguiente: cómo mejorar las calles sin perder la idiosincracia local. ¿Cómo permitir que una calle sea transitable, pero sin asfaltarla como se haría en la ciudad? La intendencia cree haber encontrado la solución: unas geoceldas que permiten que la calle de arena filtre el agua, seque rápidamente y sin deformaciones.

“Estudiando diferentes alternativas y buscando tecnologías nuevas encontramos esta opción. Las geoceldas permiten confinar el material de arena de manera que no se marque cuando hay agua, porque tienen abajo un soporte que permite que filtre el agua pero no el suelo, de modo que la calle queda inalterable”, explicó José Corral.

El miércoles, el municipio de Santa Fe licitará la compra de 5 mil metros cuadrados de este material. La inversión de $ 983 mil permitiría solucionar el inconveniente de 600 metros de calle, una suma insignificante si se lo compara con el tradicional asfalto de la ciudad. La colocación es sencilla y no requiere de un tiempo prolongado.

¿Cómo se instalan? Se extrae arena del camino, formando una caja y se nivela el suelo. Luego se coloca una malla geotextil, similar a la de los terraplenes, y sobre ella van las geoceldas. Por último, se vuelve a colocar material que se sacó de la calle. La malla permite el paso del agua, pero contiene la arena, que esta confinada por las celdas, para impedir que la camino se marque o se deforme con el uso.

La calle donde se colocarán es Mocoví, una calle de penetración que, por esa razón, beneficia no solo a los rentistas sino a los que transitan hacia esa zona. Pero la primera experiencia con geoceldas se realizó en enero, cuando se colocó el material en 300 metros de calle Las Magnolias. Según dejó trascender el municipio, apenas concluyó el trabajo llovió 85 milímetros y la calle aguantó en buen estado.

Después. Así quedó el primer tramo de las geoceldas, luego de la lluvia. La calle quedó transitable.

Con la crecida sostenida de los ríos Paraná y Salado, que elevaron las napas de toda la ciudad, y las constantes lluvias, el intendente debió buscar una solución para las calles del distrito costero que sufrieron las embestidas climáticas.

En esta primera etapa, el Municipio quiere avanzar en unas 36 cuadras de Colastiné Norte. Luego, completar la red vial a través del sistema de esfuerzo compartido: que los vecinos se reúnan para comprar el material, mientras que el Estado aportaría la mano de obra para colocarla.