En un capítulo de idas y vueltas que mantiene en vilo al ambiente sabalero, Rubén Botta decidió poner fin a su ausencia de 8 días en los entrenamientos de Colón. La razón detrás de su retorno es clara: la compleja cuestión contractual que lo mantenía al margen y que, paradójicamente, no hacía más que empeorar la situación.

El experimentado jugador, consciente de la importancia de resolver este problema contractual, se presentó en el predio de Colón con el objetivo de acelerar su salida del club. La coyuntura contractual, que se tornó un verdadero obstáculo, parece haber llevado a Botta a tomar esta decisión para desatar el nudo problemático y allanar su camino hacia un nuevo destino. En principio, el jugador se hizo presente en Buenos Aires en la sede del gremio de Futbolistas y desde el mismo ente le dijeron que tiene contrato con Colón y debe cumplirlo. Fue ello lo que motivó al volante a hacerse presente esta mañana en el predio.

Colón, por su parte, no está dispuesto a dejar partir al talentoso mediocampista sin obtener una compensación justa. La directiva sabalera ha fijado un monto de 650.000 dólares como resarcimiento, una cifra que refleja la valoración del club por el aporte de Botta y que busca proteger los intereses de la entidad. Talleres es el equipo más interesado en iniciar negociaciones, pero a palabras de Fassi, entiende que es elevado el valor que quiere Godano y cía.

En un ambiente donde la pasión por el fútbol se mezcla con las complejidades contractuales, la situación de Rubén Botta se convierte en el centro de atención. La pelota está en juego, tanto en el terreno de juego como en las negociaciones de afuera, y los próximos días mostrarán el destino del mediocampista y su relación con Colón.