
La canciller alemana Ángela Merkel llegó en la noche del miércoles a la argentina en el marco de una gira que concluirá en México, donde busca generar consensos con los dos integrantes latinoamericanos del G20, con vistas a la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno que tendrá lugar a principios de julio en Hamburgo, buscando aislar posibles conflictos con los Estados Unidos, un aliado ahora menos previsible para Europa, según lo reconoció la propia líder alemana. En particular, en Buenos Aires debe precisar los detalles del traspaso de la presidencia del G20, que pasarán a manos de la Argentina.
La agenda de Merkel comenzará en Buenos Aires con un desayuno con empresarios y, al mediodía, Macri la recibirá con honores militares en la Casa Rosada. Luego de una reunión a solas darán una declaración conjunta a la prensa. Por la tarde, visitará el Parque de la Memoria y a la noche asistirá a una cena de honor a cargo de la Presidencia en el CCK.

La mandataria llegó al país con el doble del personal habitual: treinta efectivos de seguridad personal y un grupo (cuyo número no se reveló) de inteligencia alemana.
Es el 10 por ciento del personal que suele movilizar el presidente de los Estados Unidos para custodiar los movimientos en sus viajes, pero es el doble de lo que usualmente utiliza la titular del Ejecutivo alemán por el mundo.


















