“Ahora me siento mucho mejor, pero todavía no caigo”, expresó el muchacho, que fue liberado tras no encontrarse evidencias de que estuvo en Villa Gesell la noche del crimen y sí de que permaneció en Zárate.

En tanto, José María, padre del muchacho, consideró que su nombre fue “tirado como un chiste” por algunos de los diez rugbiers detenidos.

“Llegué a la conclusión de que cuando los allanaron no estaban sabiendo que asesinaron a una persona y tiraron el nombre de Pablo Ventura como diciendo un chiste”, sostuvo el hombre.

Con pocas palabras, en declaraciones al canal C5N, Pablo dijo que lo que le tocó vivir “fue muy difícil”, aunque rescató que durante su detención fue “tratado muy bien”.

Por su parte, José María dijo que los jóvenes implicados nunca se habían peleado con su hijo: “Tuvo un conflicto muy estúpido hace muchísimos años”.

El hombre se mostró agradecido con el fiscal Walter Mércuri y dijo que puede “comprender los tiempos de la justicia”.

En tanto, Jorge Santoro, abogado de la familia Ventura, indicó este miércoles que en el transcurso de los próximos meses se iniciarán acciones civiles contra los rugbiers acusados.

“Por ahora estoy enfocado en la libertad de Pablo, que quede libre de culpa y cargo. Lo demás, hubo daños y perjuicios y la afectación a la dignidad que le han producido a este chico ha llegado a su núcleo familiar, su núcleo de amistades y en el orden social donde se mueve Pablo. Eso tendrá que ir por la vía civil”, explicó Santoro en declaraciones al canal de noticias TN.

Ventura fue liberado este martes por la noche luego de que la fiscal que entiende en la causa no pudiera establecer si el joven participó del ataque a la víctima.

La defensa de Ventura presentó, según entendió la fiscalía, las pruebas suficientes para demostrar que el joven no estuvo en Villa Gesell en el momento en el que asesinaron a Báez, aunque se sigue investigado.

Según trascendió, en las últimas horas la fiscalía buscó probar la presencia de Ventura en Villa Gesell a través de la filmación de un auto que partió de una zona cercana a la vivienda donde se hospedaba el grupo de rugbiers, pero las grabaciones de las cámaras de peajes no lograron confirmar que se trataba el auto de la familia Ventura.

En esas imágenes aparece un vehículo que coincide con el modelo que maneja el padre del remero, pero en ningún momento pudo confirmarse que el vehículo haya pasado por los peajes que conectan la ciudad costera con Zárate.

También se comprobó que en el contrato de alquiler de la casa donde detuvieron a los diez deportistas figuraban los nombres de todos ellos menos el de Ventura.

Otra prueba determinante fue el video con el que la familia de Ventura aseguró que el joven había cenado con ellos en Zárate la noche previa al asesinato de Fernando.