El pasado domingo, un río de piedra hirviente y lodo cubrió el poblado: no queda allí un signo de vida, un recuerdo alegre de lo que hubo alguna vez.

Una serie de fotos satelitales tomadas antes y después de la feróz erupción del volcán muestran la destrucción causada por los flujos piroclásticos y escombros que salieron expulsados.
La aldea de San Miguel Los Lotes, donde antes había unas cuantas casas modestas con un carretera al lado, quedó casi completamente sepultada hasta los techos. Solo quedó en pie un puñado de viviendas en la periferia de la aldea.



















