Los saqueos y el vandalismo por culpa del desabastecimiento no cesan en Venezuela. A veces van acompañados de víctimas mortales, como ocurrió Caracas. En el centro de la capital, al menos diez personas murieron durante una intensa noche de saqueos. Se cree que fueron veinte los comercios atacados.

Ocho de las diez víctimas murieron electrocutadas. Pero las versiones varían. Según relatan unos, fallecieron tras tocar los cables de la heladera. Otros apuntan que se electrocutaron tras tocar un cerco eléctrico para los impedir robos y saqueos. Y los últimos señalaron que se desprendió un cable de alta tensión cuando los asaltantes intentaban entrar en el local.

Lo que sí está claro, es que dos comerciantes murieron por disparos. Uno de ellos, Ramón Martínez, de 29 años, perdió la vida cuando intentaba defender su negocio de los delincuentes. Se enfrentó a los saqueadores con un arma de fuego y éstos lo mataron. La segunda víctima, Kelvin León, de 29 años, también murió tras ser alcanzado por un disparo.

La oposición venezolana acusa a los grupos paramilitares conocidos como “Colectivos” –que bajo la protección de la Guardia Nacional y la Policía Bolivariana se infiltran en las marchas opositoras para generar violencia– de saquear comercios y viviendas para descalificar las protestas, según denuncia el diputado José Guerra. En su cuenta de twitter, el parlamentario escribió que “fueron los infiltrados del gobierno los que promovieron los saqueos”.

Por otro lado, el presidente Maduro ha solicitado que se investigue a la empresa Movistar Venezuela, subsidiaria de Telefónica, a la que acusa de “sumarse a la convocatoria golpista” contra su Gobierno. “Esa no es su función”, agregó. Maduro recordó que la empresa ha creado una “unidad de ciberguerra” contra su gobierno.

La oposición ha convocado para este sábado una manifestación “en silencio” ante la Conferencia Episcopal Venezolana para protestar por los muertos durante las marchas en las que los ciudadanos reclaman elecciones, respeto a la Asamblea Nacional, la liberación de presos políticos y un canal humanitario para acceder a alimentos y medicinas.

*El autor es licenciado en Relaciones Internacionales.