“Todo tiene un final, todo termina”. Y así lo decidió la familia Rathge, dieron por concluido un ciclo y cerraron la tradicional panadería.

En 1° de Mayo 1301, en la esquina, en intersección con Entre Ríos. La parada obligada de los colectivos y hasta a veces de los mismos colectiveros que se tomaban unos minutos para abandonar el volante y bajar a comprar algunas facturas.

La noticia trajo la nostalgia en todos los vecinos del barrio. Muchos empezaron a conocer a la “Flor de Italia”, desde muy niños, de la mano de sus padres. Hoy recuerdan con mucho cariño a “Don Mariano”, el hombre que inició el camino para que después continúe con Raúl y su familia.

Más de 50 años, con los famosos “cañoncitos de dulce de leche”, “los bollitos”, “tortitas negras”, los bizcochos, galletas, las tortas, las fugazzas , entre otros productos más que son “inolvidables” para todos los que pasaron algunas vez por el local.

“Se la va a extrañar”, es la frase que se repite por las calles del sur. Para muchos es parte de su vida. El desayuno en familia, la merienda entre estudiantes, ir de la abuela para comer las mejores facturas, ir con papá o mamá para comprar el pan del mediodía y así se multiplican las historias.

Cierra la Flor de Italia, un ícono de Barrio Sur.

La panadería amiga “La Monserrat” le dedicó unas palabras a la empresa colega por las redes sociales.

 

 

 

 

 

1 COMENTARIO

  1. Què làstima el cierre de esta panaderìa tradicional de Sta.Fe. Me encantaba comprar el pan y las medialunas cuando viajaba a esa ciudad.

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