Antonio conoce al hombre que lo asaltó esta mañana afuera de uno de los dos comercios de Rodríguez Peña al 500, en Barrio Centenario. Por eso, quizás, se animó a enfrentarlo en la mañana del jueves santo, cuando el ladrón salió corriendo con un arma de su local.

“Le apuntó a mi novia y le pidió plata. Se dio vuelta y me quiso apuntar con el arma pero yo lo encimé y le pegué un cabezazo. Tenía una bala en la recámara de una 9 mm. Con los gritos de mi novia llegó mi empleado y lo pudimos reducir, le quitamos el arma y lo tiramos al suelo”, dijo a la radio Aire de Santa Fe.

Momentos despuéss llegó la policía y constató que efectivamente el delincuente tenía ocho balas y una en la recámara de la pistola. Una sola vez que hubiese gatillado y probablemente Antonio no podía contar esa historia.

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“Me pedía por favor que lo suelte porque si caía nuevamente preso no iba a salir más por los delitos anteriores”, comentó la víctima. Y agregó: “Mi problema es que este chico salió hace una semana, que voy a hacer yo en dos o tres años cuando vuelva a salir. Le pregunto al fiscal y al juez como ciudadano qué hago; si sale y me mete un tiro. O la represalia de los parientes”.

El ladrón fue identificado como Marcelo Osmar “el Orejón” Caparelli quien estuvo imputado junto a Nano y Pitu Leiva por el homicidio de Fabricio Echagüe en 2015.

“Si yo cierro y atiendo tras las rejas, tengo que rajar cuatro pibes que son del barrio y dejarlos sin trabajo. Tengo miedo, no se si cerrar el negocio. Salvo que me compre un arma y mate al delincuente que venga a robarme”, dijo evidentemente ofuscado Antonio, cuya salud viene deteriorada, ya que tiene dos cirugías de corazón y dos bypass. Ahora teme que alguien pueda tomar una feroz represalia.

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