Por Germán Beauge* (Especial para Nexo Diario)

El futuro Jefe del Estado de la primera economía europea, de 61 años, es el candidato de consenso de los partidos que integran la actual gran coalición que gobierna Alemania y será votado por mayoría en una Asamblea Federal.

A partir de su elección, sus competencias políticas serán limitadas ya que su función es más bien protocolaria y de carácter representativo.

Su carácter moderado y tolerante, junto a su disposición a ejercer de mediador entre polos opuestos, lo sitúan en las antípodas del populismo y también en la otra verada de Donald Trump. 

Bregado en el campo de la alta diplomacia tras desempeñar el cargo de Ministro de Exteriores de Alemania en las dos legislaturas en las que la canciller Merkel se coaligó con el partido socialdemócrata (SPD), Steinmeier se ha entregado afanosamente a la resolución de disputas internacionales.

Este hijo de ebanista que este domingo se convertirá en el Jefe de Estado de Alemania mantuvo en los últimos años una estrecha relación con Latinoamérica. Desde que en 2013 se colocase al frente del Ministerio de Exteriores, visitó Brasil, Perú, México, Argentina y Cuba.  “Las relaciones con América Latina son algo especial”, dijo el pasado mes de julio Frank-Walter Steinmeier.

Considerado un gran defensor de los valores democráticos, sus intervenciones públicas demuestran que, a pesar de ser un político mesurado, no duda en denunciar aquello que considera injusto.

Así se explica, por ejemplo, que en la actualidad constituya una de las voces más críticas del país con Trump, a quien calificó de “predicador del odio”.

Durante su presentación oficial como candidato a la presidencia del país, expresó su deseo de trabajar por la cohesión en unos tiempos marcados por grandes desafíos y gran polarización social. “Alemania tiene la fuerza para hacer frente a las diversas crisis. Ahora se trata de una cultura política viva y despierta. Por una cultura política en la que podamos discutir entre nosotros, pero tratemos al otro con respeto”, indicó.

*El autor es licenciado en Relaciones Internacionales.