Tras un allanamiento de la PDI, en el día ayer fueron detenidos un médico ginecólogo de 83 años y una mujer, de 59, por realizar abortos clandestinos en una casona antigua ubicada en el centro de Rosario.

Aníbal Vescovo, fiscal de la Unidad de Investigación, indicó que “las condiciones eran malas. Y más aún para prácticas quirúrgicas”. En el lugar se secuestró documentación y elementos de uso quirúrgico.
Procedimiento
Todo comenzó en el mes de mayo, luego de que una denuncia anónima advirtiera acerca de la situación. A partir de allí se intervinieron las líneas telefónicas a lo largo de varias semanas, lo que permitió que en las últimas horas el fiscal Vescovo requiriera una orden de allanamiento.
En la casa vivía Sixto Raúl M., un médico ginecólogo que, pese a tener edad para estar jubilado, seguía teniendo allí mismo su consultorio. Y, según indicó el fiscal, figura como prestador “en varias obras sociales”. Junto a él trabajaba Bibiana G., una mujer que primero se presentó también como médica, pero luego se retractó. Es más, en el lugar habría documentación, y específicamente un sello, que la mujer habría utilizado para ejercer como médica con una matrícula apócrifa.
“A partir de las escuchas que teníamos, las dos personas quedaron detenidas por aborto. Un delito que, si es con el consentimiento de la parturienta tiene una pena de uno a cuatro años de prisión. Pero se eleva con la inhabilitación si es practicado por un profesional”, detalló Vescovo. E indicó que “hasta el momento no se han detectado casos en los que nadie haya sido inducido o se haya realizado la práctica sin consentimiento”.
La clínica
De acuerdo a las escuchas que la Justicia registró a lo largo de un mes y medio, el fiscal explicó que “ante la consulta, se concertaban entrevistas para llevarse adelante los abortos en el lugar”, e incluso en esas conversaciones “se hablaba del costo de la intervención. Incluso, hay casos en los que la mujer imputada decía que se podía hacer una rebaja si no tuvieran todo el dinero”
También manifestó que en las comunicaciones “hay registros de personas que, a posteriori de la intervención, se comunicaban porque habían tenido algún problema o complicación”.
Si bien hasta ahora no lo registraron, Vescovo adelantó que “se a va a seguir trabajando para rastrear y ver si alguna persona sufrió complicaciones de mayor gravedad”. No obstante, con el material recabado hasta el momento, “se puede determinar que por lo menos se llevaron adelante dos abortos en ese lugar”.
En el momento del operativo, se encontraba en el consultorio una pareja que esperaba para ser atendida. Ambos integrantes fueron testigos y declararon. Si bien la penalidad también corresponde a quien solicita la práctica en forma ilegal, Vescovo aclaró esto ocurre sólo en el caso de que la intervención se concrete.
Malas condiciones
Lo que recalcaron una y otra vez los investigadores fueron “las malas condiciones” del consultorio, que incluso funcionaba con un cartel en el ingreso. “La higiene no era la adecuada ni siquiera para un lugar sólo de consultas médicas, era un espacio viejo y poco cuidado”, detalló el fiscal, y consideró que menos aún era un espacio acondicionado para llevar adelante prácticas quirúrgicas, como la interrupción de un embarazo”.
“Los elementos no estaban a resguardo, había problemas de mantenimiento y formaba parte de una vivienda”, indicó Vescovo, en referencia a que el médico residía en la casona.



















