
La inseguridad asedia a Santa Fe de una manera desesperante. Se acumulan homicidios y robos cada día que pasa y comienza a colmarse la paciencia de los vecinos que reclaman más y mejor calidad de vida. Pero entre funcionarios, aunque sean de distintos gobiernos, se espera que los reclamos sean de una manera institucionalizada y no agresiva.
Es un momento donde se necesitan muchas soluciones, pero no echar más leña al fuego.
Sin embargo, un funcionario del Municipio enojado con la inseguridad que se vive en la capital provincial, se puso furioso y cargó de improperios al ministro de Seguridad, Maximiliano Pullaro.

“Che korki de @maxipullaro finde largo y vos dejas chorear en Iturraspe y Perón todo el fin de semana. Niño bobo”, escribió en su cuenta de Twitter Sebastián Barco, que trabaja de secretario privado del Secretario de Relaciones Institucionales y Comunicación de Santa Fe.
El mensaje, que todavía sigue en su Twitter, llegó a Provincia, donde se alarmaron por la violencia de sus palabras. Barco le dijo “bobo” y “Korki”, por Corky, el protagonista de una serie televisiva de los 90 que tenía síndrome de Down. “Es para el Inadi”, se repetían en la Casa Gris, aunque nadie había hecho la denuncia. “Suponemos que fue hecha con intencionalidad políticas, pero de una manera totalmente desleal y discriminadora”, le dijo otro funcionario a NexoDiario. Pullaro no quiso responder a las furiosas críticas.
Desde el Municipio aseguraron que fue un mensaje personal de Barco y que de ninguna manera representa la opinión de Cambiemos. De hecho, consideraron que no es un funcionario, porque está en planta permanente y tiene un cargo menor.

Desde la Justicia, Pullaro también recibió críticas, tras manifestar su enojo porque el homicida de Ariel Castelló, quien fue asesinado cuando intentaba defender a una embarazada, había quedado libre. El presidente de la Corte Suprema Provincial respondió a sus dichos: “Habitualmente dice cosas sin sentido”. Y agregó: “Si él cree que un juez no cumplió con su deber, que renuncie”.
Fuertes críticas, pero siempre dentro del marco de la institucionalidad, lo que lo diferencia del mensaje violento del funcionario local.
Más allá del evidente problema de la inseguridad en la capital provincial, quienes están en política son los primeros que deberían respetar las instituciones. Si no lo hacen ellos, no se lo podrán reclamar luego a la sociedad.
Bienvenido sea el debate, los reclamos y la búsqueda de soluciones. La discriminación, en cambio, no debería ser tolerada de ninguna forma.

















