
Un estudiante de origen guaraní le escribió una carta a uno de sus profesores del colegio secundario al que asiste para expresarle sus dificultades para rendir en la escuela debido a que no comprendía bien el idioma y que le resultaba muy difícil desempeñarse satisfactoriamente en su rendimiento escolar.
“El dato interesante es que se animó a exponerse, por lo general tienden a ocultarlo (que no saben castellano), y esto genera una lectura equívoca por parte de los adultos, una tendencia a sentenciar que no entienden”, afirmó el rector del colegio Sarmiento, Paul Dani a la agencia Télam.
Dani es desde febrero de 2016 rector del colegio secundario Sarmiento, ubicado en Juncal y Libertad, en Recoleta, que tiene unos mil alumnos y “más de un 80 por ciento” vive en la Villa 31 de Retiro.
“Para los docentes es una oportunidad de volver a valorar las culturas originarias que están ancestralmente ocultas, y de generar trayectorias de aprendizaje diferenciadas. En un ámbito urbano, darle entidad a esos saberes es un reto”, concluyó Dani.
El taller de acompañamiento funciona a raíz de que el colegio recibe a muchos chicos migrantes, que aprendieron a hablar en guaraní o quechua. Su lengua materna no es el castellano sino una lengua originaria americana.
“Los pibes que tienen problemas de lectura y escritura los tienen por causas diferentes: cuando detectamos esto, empezamos a pensar que una experiencia posible era la enseñanza del castellano como segunda lengua”, relató.
El docente Becerra, a quien le enviaron la carta, refirió que “una intervención netamente pedagógica es animarlo a que se atreva a expresar y remarca que “una pregunta posible es ‘¿en qué idioma te retan en tu casa?'”.
“Uno como docente registra que hay alumnos más callados; se da un debate grupal y siguen callados. Se les pregunta ¿te da vergüenza hablar? para tener un diagnóstico y decir ‘no te preocupes que estamos en la escuela para esto’, y necesito comunicárselo para que la escuela diseñe una estrategia”, se explayó.
“Los idiomas americanos originarios están escondidos bajo un manto de vergüenza en los chicos. El resto de los pibes se da cuenta de la complejidad y le resulta interesante porque observa una riqueza cultural que la escuela ha tapado durante años”, consideró.
Para Becerra, “la necesidad es hacer aflorar cuestiones que no pueden ser eludidas, porque antes, esto era un 1 en Literatura, repetía, dejaba la escuela, se iba a laburar y se terminó, y todavía queda ese residuo. Hasta que preguntás por qué no se adecua y aparece un subsuelo de riqueza”.


















