No habrá condena de la ONU por el bárbaro ataque químico en Siria. Rusia salió en defensa del régimen de Bashar al-Assad y mostró otra vez su poder de bloqueo en el Consejo de Seguridad. Ni siquiera el horror de 86 muertos, 30 de ellos niños, bastó. El Kremlin acusó contra toda evidencia a los rebeldes de haber ocultado armamento químico. Estados Unidos, Francia y el Reino Unido lo negaron. “Mi actitud con al-Assad ha cambiado mucho. Se han cruzado líneas rojas”, declaró Donald Trump, aunque tampoco pidió la caída del régimen.

Según Washington, París y Londres, el responsable del ataque aéreo del martes fue el régimen de Bashar al-Assad. “El ataque químico perpetrado contra inocentes, entre ellos mujeres, niños y bebés, no puede ser ignorado por el mundo civilizado, lo condenamos”, declaró Trump. Su secretario de Estado, Rex Tillerson, se sumó: “Así opera el régimen sirio, con brutalidad y barbarie. El uso de armas químicas contra su propio pueblo revela un desprecio fundamental contra la decencia humana”.

Los rusos, con poder de veto, habían señalado que consideraban inocente al régimen sirio y que, para ellos, el material químico había sido ocultado por los rebeldes. Putin es un fervor defensor y aliado del régimen sirio. De ninguna manera va a permitir que exista una resolución que condene y, más aún, que exija, la renuncia de al-Assad.

De este modo, la resolución que pretendía condenar al régimen sirio como actor responsable del ataque no vio la luz. Ni siquiera fue votada. Era un resultado previsible.

Pero con este resultado a la vista, Estados Unidos ha amenazado con emprender acciones unilaterales en Siria. “Cuando las Naciones Unidas fallan constantemente en su misión de actuar de forma colectiva, hay momentos en la vida de los países en los que estamos obligados a actuar nosotros mismos”, ha dicho la representante de Estados Unidos antes la ONU, Nikki Haley.