Con 34 años y una carrera marcada por el esfuerzo, Cristian Tarragona vive uno de los momentos más especiales de su trayectoria: jugar en el club del que es hincha. En su primera conferencia como futbolista de Unión de Santa Fe, no ocultó la emoción:
“Siempre fue un sueño jugar en Unión. Desde chico lo tenía pendiente, y hoy lo estoy cumpliendo con mucha felicidad y responsabilidad”, expresó.
Tarragona no transitó los caminos más accesibles del fútbol profesional. Después de quedar libre de Arsenal en 2012, tuvo que empezar de cero en clubes del ascenso y el interior del país, como Alvear FC (La Pampa), Colegiales de Concordia, Santamarina, Tiro Federal, Juventud Unida de San Luis y Temperley.
“Fue durísimo. A los 21 ya era grande para algunos clubes, y arranqué desde el Argentino B. El apoyo de mi familia fue todo. Por eso hoy disfruto cada logro como un premio al sacrificio”, contó.
Con el tiempo, y gracias a su entrega, llegarían mejores momentos: buenas temporadas en Independiente Rivadavia, un paso por Atlante de México, y el regreso a la elite de la mano de Mario Sciacqua en Patronato. Luego, Vélez, Gimnasia, Talleres, y ahora, el regreso a sus raíces.
Nacido en el barrio Barranquitas, criado en Los Hornos y actualmente viviendo en Alto Verde, Tarragona conoce como pocos la ciudad. “Nunca me faltó un plato de comida, tuve una infancia feliz. De chico uno no se da cuenta de muchas cosas, pero con los años las empieza a valorar más”, reflexionó.
Con una familia numerosa detrás —siete hermanos, seis varones—, la pasión por Unión se transmite en casa. “Salvo uno que salió de Colón, todos somos tatengues. A ese ya lo vamos a cambiar, no hay problema”, soltó entre risas.
La llegada al club también tiene un componente afectivo y futbolístico: su relación con Leonardo Madelón, quien lo dirigió en Gimnasia. “Con Leo hablábamos seguido sobre Unión. Se dio antes en otro club, pero sabíamos que en algún momento iba a llegar”, confesó.
Ya bajo las órdenes del DT, Tarragona se prepara para el Torneo Clausura y la Copa Argentina, con el objetivo de aportar goles y experiencia en un momento complejo para el equipo.
“Hoy me toca volver a casa. Y lo voy a disfrutar al máximo”, cerró.






















