Eduardo Amadeo vivió para contarlo. En una estación de servicio, una maquina liberó combustible y el lo aspiró. Un médico rescatista que tomaba un café vio todo y lo salvó.
Fue en la madrugada del sábado. El chico se metió al agua para auxiliar a la mujer que corría peligro. Logró sacarla, pero no pudo incorporarse y quedó en la laguna.