Julio Aro y Geoffrey Cardozo trabajaron juntos para la identificación de excombatientes argentinos muertos en la conflagración de 1982 y enterrados en el archipiélago austral.
Le confieso que estoy un poco intoxicado de tanto ladrón y delincuente de Estado. Todos los días el tsunami que la justicia desató mete presos a malandras. Nos reconcilia con la democracia.