Diego Molina es el empleado de la funeraria que prestó los servicios en el fallecimiento del Diego. La foto junto al cuerpo se viralizó y despertó el enojo de todos en las redes.
El hombre apareció inesperadamente luego de que su familia llevara a cabo su sepulcro. De manera insólita, se enteró de su propia “muerte” después de que un amigo viera una tumba con su nombre en la placa.
Su familia reclama justicia y apunta contra el hospital donde lo dieron por muerto inicialmente. Pese a darse cuenta que estaba con vida, el joven peruano finalmente falleció a los pocos minutos.