
La popular cadena de supermercados ALDI anunció la decisión de prohibir la venta de huevos en todas sus sucursales a lo largo del país.
La misma medida había sido establecida por otras cadenas de supermercados alemanes, como Rewe, Penny y Lidl, que retiraron todos los huevos provenientes de Holanda. Los huevos estarían contaminados con fipronil, un pesticida que mata los piojos y pulgas en los gallineros y que está prohibido en el uso de la cadena alimentaria.
En todo Alemania se han vendido unos 10 millones de huevos y uno de los Estados federados más afectados por el escándalo fue el de Baja Sajonia. Las primeras investigaciones realizadas en Holanda señalaron que la empresa Chickfriend había usado una mezcla que contenía fipronil con el desinfectante Dega-16 para mejorar sus efectos.
Por su parte, las investigaciones llevadas a cabo por las autoridades alemanas revelaron también que el producto prohibido había sido vendido a varias granjas avícolas en todo el país, de las cuales al menos cinco de ellas, en Baja Sajonia, fueron clausuradas.
Según el director de la Agencia de Protección del Consumidor en el Estado federado de Berlín, el escándalo de los huevos contaminados puede extenderse a otros productos alimentarios en cuya elaboración de emplean huevos.
Con el fin de evitar mayores consecuencias, las autoridades alemanas han recomendado que los niños dejen de consumir el producto, ya que los niveles de fipronil en los huevos afectados superan los máximos permitidos para menores.


















