“Lo que se está observando con mayor frecuencia son los llamados «bombardeos» de marihuana y cocaína desde avionetas que provienen de países limítrofes, y que hacen vuelos rasantes para arrojar la droga en determinados lugares”, afirmó el juez federal Aldo Alurralde. El viernes, un helicóptero de la Gendarmería sobrevoló el norte de Santa Fe y parte de Chaco en busca de pistas clandestinas destinadas al aterrizaje de aviones que transportan estupefacientes.

No es frecuente que un magistrado realice ese tipo de tareas de campo. Alurralde es juez federal de Reconquista, en el norte de Santa Fe, y también subroga el juzgado de Roque Sáenz Peña, Chaco, una zona caliente del narcotráfico por su cercanía con Paraguay. Decidió realizar el sobrevuelo en busca de pistas ilegales y para ver cómo funciona la logística de los vuelos narcos.

El magistrado no quiso revelar si detectaron pistas de aterrizaje clandestinas que se usan para que aterricen las aeronaves. “Cuando uno se refiere a pistas clandestinas tiene que saber que muchas de ellas son simples caminos rurales o terrenos despejados que se encuentran al lado de un monte”, apuntó Alurralde.

Desde el Ministerio de Seguridad de la Nación manejan la hipótesis de que los vuelos de avionetas que transportan marihuana y cocaína se incrementaron durante los últimos meses como consecuencia de los controles más estrictos en las rutas terrestres y en la Hidrovía. En el primer cuatrimestre del año fueron detectados unos 200 vuelos ilegales.

Esta metodología de transporte de droga es ocho veces más cara que si las cargas se trasladan por ruta o a través de embarcaciones en el río, y además requiere de una logística mucho más sofisticada, remarcaron en esa dependencia.

Alurralde analizó que esta metodología de “bombardeo” de droga en campos alejados de los centros “es menos riesgosa para los narcotraficantes, porque no aterrizan, sino que coordinan un lugar de entrega, que se marca en un GPS, y se arroja el estupefaciente con un vuelo rasante”. Agregó al diario La Nación: “En sólo unos minutos la gente que recoge el estupefaciente puede salir a una ruta o acopiarlo en algún sitio cercano”.

El magistrado afirmó que lo que se observa en las investigaciones judiciales es que operan organizaciones mixtas. Los vuelos desde Paraguay duran menos de una hora. La entrega por aire, con esta metodología de “bombardeo”, la hacen bandas paraguayas cuya única misión es arrojar la carga de droga, que después una organización local se encarga de distribuir.