
Este domingo se realiza la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Francia. En algunas horas se sabrá quién gobernará el país los próximos cinco años. Emmanuel Macron (amplio favorito) o la líder xenófoba Marine Le Pen.
No es un día tranquilo, porque sucedió un hackeo cibernético de documentos y mails sobre el candidato favorito, Macron y su partido En Marcha que busca desestabilizar el resultado y los comicios mismos, en plena veda electoral.
Todas las sospechas de los macronistas están sobre Rusia, que apoya y financia a la candidata Le Pen del Frente Nacional, y ya buscó perjudicar a Hillary Clinton en la elección norteamericana.
El hackeo incluye documentos contables, información personal, mezclado con documentos falsos, que ya circulan en las redes sociales desde la medianoche del viernes vía un link de WikiLeaks y que fueron denunciados por En Marcha en un comunicado, dos minutos antes de la medianoche del fin de la campaña. La prensa francesa publicó la información durante la madrugada, después que otros medios del mundo se hicieron eco. El temor para ellos era violar la ley electoral y debieron consultar a sus abogados.
Al menos 47 millones de electores van a decidir con su voto dos visiones de país: una Francia pro europea, desbloqueada, y pragmática del liberal social Emmanuel Macron del nuevo movimiento En Marcha o el neopopulismo de ultraderecha, que busca sacarla del Euro y cerrar sus fronteras, que encarna Marine Le Pen, desdiabolizada del pasado antisemita del Frente Nacional y su clan familiar. Los franceses están frente a una opción histórica y creativa. Su voto será la respuesta europea a esta ola de populismo de Donald Trump, reencarnado en el Brexit británico en la Unión Europea y que hoy amenaza su unidad y sus cimientos. La elección francesa diseñará la futura Europa, según publicó Clarín.
El secreto estará en los votos en blanco, los abstencionistas y los votos nulos en este balotaje electoral, donde al menos un 18 por ciento del electorado no quiere votar ni a uno ni al otro. Son los que optarían por quedarse en su casa. En la primera vuelta, la abstención fue del 22% pero generalmente se reduce a la hora del balotaje. Los sondeos predicen “una fuerte abstención” este domingo, luego que los partidos tradicionales como el socialismo y los conservadores Republicanos fueran duramente sancionados en la primera vuelta y se privilegiaron los nuevos movimientos políticos.
Los cuatro sondeos más respetados otorgan la victoria a Macron por 62% contra el 38% de Le Pen. Ipsos-Sopra Steria difundió el suyo último. Le otorga 61,5% de intenciones de voto al centrista y 38,5% a Le Pen pos debate presidencial. Con una participación estimada de 76%, la encuesta indica que 46% de los electores de François Fillon votarán por el candidato de En Marcha y el 28% por Le Pen. El 51% de los electores de Melenchon, optarán por Macron y 11% por el Frente Nacional.



















