Miércoles 28 de octubre de 2026

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Santa Fe, una de las provincias con más femicidios

Se ubica segunda, detrás de Buenos Aires. Todavía no hay un registro oficial de violencia de género.

Para resolver un problema, primero hay que saber que existe. Y sin estadísticas oficiales es probable que no pudiese ser solucionado. Santa Fe es una de las provincias donde se dan más casos de violencia de género y, hasta ahora, no hay ninguna oficina gubernamental que midiera este flagelo.

Las cifras a las que se puede acceder para mostrar la gravedad del caso surgen de la Corte Suprema, que en su informe de 2015 mostró que 235 mujeres fueron asesinadas por su condición de género (98 femicidios se produjeron en Buenos Aires y 43 en Santa Fe). Mientras que la ONG La Casa del Encuentro pudo relevar la cifra de 26 femicidios en 2016.

El trabajo solitario de la concejala rosarina Norma López genera interés al plantear la cuestión. Con un equipo de trabajo y la voluntad de aquellos que fueron acercando la información fueron armando un mapa del delito que se puede ver en su página web. No sólo es posible ver las cifras, sino los lugares, momentos e historias de cada uno de los hechos. Es un mapa georeferencial (explica la concejala) “donde contamos con la historia de cada una de las víctimas de violencia”.

En la Provincia el año pasado se anunció la puesta en marcha del Registro Único de Violencia hacia las Mujeres (Ruvim). En el segundo semestre se realizó la necesaria capacitación de los trabajadores, pero todavía no se puso en práctica.

Los últimos y escalofriantes casos de femicidio resuenan en los oídos de todos. Más aún el día en que las mujeres salen a la calle a pelear por sus derechos.

Según un estudio reciente denominado “Feminismo e Igualdad de Género en el Mundo” difundido por la consultora internacional Ipsos, las mujeres argentinas son de las que más creen en la igualdad de género. Están sextas en ese ranking que lidera Rusia con un 64%. Bastará que la Justicia y el Gobierno les den las herramientas necesarias para que el miedo se acabe. Que se lleven a cabo políticas públicas para que este flagelo se reduzca a su mínima expresión.