Si no hubiese sido por la pericia de los alumnos de quinto año del colegio Nuestra Señora del Calvario de Santa Fe, los hubiese trasladado un chofer que estaba drogado. Pero los jóvenes notaron que algo no andaba bien con el profesional, que actuaba raro. Dieron aviso a las autoridades y, tras realizarle el control de narcolemia, encontrarían la sorpresa: dio positivo.

El micro, de la empresa Expertur, no pudo salir. El chofer había consumido sustancias o estupefacientes, al menos ese fue el resultado que arrojó el examen realizado.

Eso empañó lo que sería una sorpresa para estos chicos de 17 y 18 años. Porque ellos creían que iban a un predio perteneciente a la escuela, pero en realidad los directivos del colegio les tenían preparada una escapada a María Grande, Entre Ríos.

Todo se pudo solucionar: los chicos pudieron partir hacia la localidad entrerriana luego de que el chofer fuese reemplazado.