
En ningún momento cedió el liderazgo. No compartió nada. Soberbia victoria del bonaerense que se sacó las ganas de poder llegar primero en la maratón que le quedaba pendiente.
Era su decimocuarta edición y el tiempo lo fue descartando dentro de los candidatos. Hizo podio en seis oportunidades y parecía que la “más linda del mundo” le era esquiva. En el 2014, cuando tuvo que abandonar la carrera por problemas físicos declaró que no iba a volver a participar de la competencia. Parecía el fin de su historia con el río Coronda.
Tres años después, la historia cambió. Salió decidido, no le pesó el esfuerzo de ir punteando desde el arranque. Sacó una distancia importante antes de ingresar al vado y la fue extendiendo en el paso por Santo Tomé. Nadie se animaba a confirmar su triunfo, las experiencias anteriores indicaban que había que ser cautos. Pero, en un momento los ocho minutos de diferencia que había logrado sobre el resto hacían pensar que ya estaba.
Y así fue. El hincha fanático de River llegó hasta la costanera corondina envuelto en aplausos y sintiendo una leve lluvia en su “lomo” curtido de tantas batallas. Blaum se quedó con la Santa Fe- Coronda y volvió a poner la bandera argentina en lo más alto del podio después de 14 años. Merecido por su trayectoria y porque nunca renunció a ganar.























