Otro estudio de 2002, publicado en la revista Canadian Journal of Public Health, determinó que dos tercios de las botellas de agua que utilizaban estudiantes de primaria del país canadiense superaban los límites de bacterias esperados. En aquel trabajo se pudo determinar que las roturas o grietas en el material de los envases, producto de su permanente reutilización, fueron la causa de una mayor concentración de microorganismos.