
“Yo soy de Colón”, aseguraba Sergei en la previa del partido del sábado ante San Martín de San Juan. Tomando cerveza, escuchando cumbia y comiendo un choripán, esperaba en las inmediaciones del estadio el inicio del partido junto a su sobrino, un fanático sabalero que fue el artífice de que Sergei fuera al estadio santafesino.
“Es muy loco y muy nuevo para mí”, aseguró el hombre al programa de tevé “A un toque”, los descubridores de esta curiosidad.
Sergei nació en la Unión Soviética y vive en Nueva York. Por familiares de su esposa cayó en Santa Fe y no dudaron en llevarlo al Cementerio de los Elefantes. De todas maneras, no se lo notaba disgustado con el entorno: “Choripán, porrón, cumbia y Colón. No entiende nada, pero le encanta”, aseguraba su sobrino. “Si venís a Argentina, no podés dejar de ver lo mejor que tenemos. Y lo trajimos a ver Colón”, así fue la manera en que lo convenció.
Sergei no pudo ver un festejo completo, porque San Martín le terminó empatando el partido a Colón 3 a 3. Pero la fiesta del sabalero quedará grabada en su retina. Los rusos se tendrán que ir acostumbrando: así se vive el fútbol en Argentina. Y los que tengan la oportunidad de ir al Mundial, el próximo año, llevarán la fiesta hasta esas frías tierras.























