Carlos Solsona tiene 70 años y es rafaelino, aunque ahora vive en Montevideo. Pero hace 42 años atrás era un joven estudiante que trabajaba en la empresa de su papá Domingo, una compañía de transportes, cuando se fue a cursar estudios universitarios a Córdoba.

Allí conoció a Norma y ambos se integraron a la militancia en el PRT-ERP. El primer fruto de la pareja fue Marcos, quien a poco de nacer quedó al cuidado de sus abuelos maternos, ya que sus padres pasaron a la clandestinidad, ante los riesgos que estaban asumiendo.

A fines de 1976 la pareja se separó por razones de prudencia operativa. Mientras Carlos lograba salir del país planeando reencontrarse con su pareja y los niños (Marcos y el bebé que gestaba Norma) en el exterior, Norma no logró el objetivo: fue secuestrada en un operativo concretado en Moreno, provincia de Buenos Aires, junto a la pareja que la alojaba. Los tres continúan desaparecidos.

Nada más se supo de Norma ni del bebé nacido/a en cautiverio. Se presume que por la zona del secuestro, podría haber sido llevada a Campo de Mayo, donde habría dado a luz en alguna de las maternidades de ese centro clandestino de detención. Marcos, el hijo mayor de Norma y Carlos, creció con sus abuelos, con una verdad contada lentamente, mirando fotos y leyendo las cartas que le enviaba su papá. Cuando cumplió 10 años, su abuelo paterno rafaelino, Domingo Solsona, lo llevó con Carlos y se produjo el reencuentro. Luego Carlos formó pareja con Ana y tuvo otro hijo, Martín. Todos son frecuentes visitantes de Rafaela, donde Carlos tiene a sus hermanos María Rosa y Miguel.

Carlos y los abuelos Solsona y Síntora radicaron tempranamente la denuncia sobre el bebé que buscaban en Abuelas de Plaza de Mayo. Existen registros de las presentaciones del abuelo Héctor Síntora –quien perdió a sus dos hijos, ambos desaparecidos- en la filial de Abuelas de Córdoba, que mencionaban la desaparición de su hija embarazada de ocho meses.

“Empecé a buscarla cuando era un treinteañero y hoy tengo 70. Conviví con una mochila que cada vez pesaba más, pero nunca la descargué”, contó ayer Carlos. “Ayer (por el lunes) estaba en una autopista en Santiago de Chile cuando me llamó Marcos. Como estaba manejando le di el teléfono a Ana, mi compañera. Me dijo que era Marcos que necesitaba hablarme urgente. Así que paré en un teléfono de emergencias de la autopista y lo llamé. Me dijo que teníamos que estar hoy acá. Dejé a mi hijo más chico, a su novia y a la madre con el auto en Chile y me tomé el primer avión de la mañana”, dijo, todavía emocionado por la noticia.

La Asociación Abuelas de Plaza de Mayo informó esta semana sobre la identificación plena de una mujer que resultó ser hija biológica de una pareja de militantes del Partido Revolucionario de los Trabajadores-Ejército Revolucionario del Pueblo (PRT-ERP) en los años ’70. El caso toca de cerca a una familia rafaelina, ya que la nieta recuperada -129 entre las que pudieron encontrar su identidad gracias al trabajo de Abuelas de Plaza de Mayo- es hija de Norma Síntora y Carlos Solsona, este último un rafaelino que ahora tiene 70 años y está afincado en Montevideo, pero que aún conserva a su familia viviendo en la ciudad.