
“No vamos a anotar por anotar un 9”, fue lo que se escuchó desde la dirigencia de Unión al cerrar el libro de pases. Y no se inscribió a nadie. Sonaron muchos y se gestionó con varios, pero ninguno quiso venir.
Esto generó ciertas dudas, teniendo en cuenta que se habló y mucho de la gran necesidad de delanteros para reforzar el plantel dirigido por Madelón. También se hacía hincapié en la falta de gol.
Se valoraba el esfuerzo y el sacrificio de Soldano, lo mismo que Gamba. Pero todos coincidían en que tenía que venir un 9. Ese jugador nunca llegó.
El “27” sabía que iba a jugar un torneo aparte con la Superliga y hasta ahora lo está ganando. El técnico lo supo rodear con Gamba, Zabala y Aquino. De esta manera, el cordobés que se inició en Unión de Sunchales, se siente más acompañado, más asistido. Sin dejar de ser un jugador solidario, ahora también es goleador.
Corre mejor, está bien ubicado y es contundente en el arco rival. La virtud es de Soldano, con la gran ayuda del equipo. Antes estaba muy solo y tenía que retroceder. El desgaste era mayor. Hoy, es el primer defensor desde arriba para abajo y está contenido por sus compañeros.
Soldano no cambió mucho. Lo que se modificó es su contexto, ahora tiene un equipo que colabora para que él sea el goleador.
No caben dudas que el gran mérito, también es de Madelón.






















