Los familiares y allegados de Emiliano Sala tuvieron la oportunidad de despedirlo el viernes por la tarde, en una ceremonia íntima que se realizó en Santa Fe. Pero no querían dejar de darle la oportunidad a los vecinos de su pueblo, que se conmocionaron desde el primer momento de la desaparición del futbolista, de que también le dieran el último adiós.

Por eso, desde las 7 de la mañana, se abrieron las puertas del Polideportivo San Martín, el lugar donde Emiliano empezó a jugar al fútbol, para que la gente lo fuera a despedir. El cuerpo del jugador que murió en un accidente de aviación el 21 de enero en el canal de la Mancha, había llegado a su lugar en el mundo a las 5.30.

La capilla ardiente se ubicó en el polideportivo del club. Afuera, un nutrido grupo de periodistas quedaron detrás de unas vallas para no molestar a quienes fueron a dar el último adiós.

Por la noche, sus amigos colgaron una bandera frente al club que reza “Emi, nunca caminarás solo”. Fue el primer gesto de amor de una jornada cargada de emoción.

‘La gente puede reunirse frente a su ataúd, depositar una carta, un dibujo, una flor. Representó mucho para nosotros. En este pueblo Emi fue la celebridad, el único futbolista que triunfó para volverse profesional’, dijo a la AFP el presidente del club de San Martín, Daniel Ribero.

Además de los familiares, amigos y vecinos del pueblo de 3 mil habitantes, llegaron emisarios de los clubes del Nantes de Francia y Cardiff del Reino Unido.

El jugador murió a los 28 años al caer al canal de la Mancha, el 21 de enero, la avioneta que lo llevaba de Nantes a Cardiff. Su cadáver fue rescatado unas dos semanas después del fondo del mar y repatriado este viernes a Santa Fe.