El martes 21 de agosto sería el día en que se haría la prueba técnica del gasoducto regional GNEA entre Emilia y Tostado. Por primera vez se inyectaría de manera continua gas en el norte santafesino. Un hecho histórico. Pero la aparición de los cuadernos de coimas K fue un cachetazo inesperado, un golpe de mala suerte. Porque el Estado pidió la paralización de las obras a la empresa IECSA, que fuera del presidente Mauricio Macri, para investigar si hay irregularidades en las construcción.

Días atrás, hubo un comunicado del Gobierno para que la compañía ponga todo lo ejecutado “a disposición del comitente”, es decir, el Ministerio de Energía y Minería de la Nación. La notificación estatal indicaba en los fundamentos de la decisión que se tomó en relación “a los hechos de público y notorio conocimiento en relación a las denuncias e investigaciones judiciales actualmente en trámite por ante la Justicia Federal, por la comisión de delitos vinculados a actos de corrupción generalizada en la licitación, adjudicación y/o ejecución de las obras públicas licitadas con anterioridad a diciembre de 2015”.

En virtud de ello, la empresa debió cesar su actividad, entregar los documentos, información técnica y los materiales y equipos que el Estado le había facilitado a la compañía para la ejecución de la mega obra. Todo, a días de la prueba final para le norte santafesino.

“Se procederá a iniciar un procedimiento administrativo tendiente a la revisión de los costos involucrados en la presente contratación, a fin de determinar si los mismos se ajustan a los valores de mercado correspondientes”, indicaba la notificación gubernamental. Es que IECSA había comenzado sus trabajos en el 2014, con el kirchnerismo y siguió con la actual gestión. Pero según consignó El Litoral, hubo una importante renegociación de los contratos con el cambio de gestión política, que según uno de los ex funcionarios involucrados en aquella pulseada con las empresas “bajó a la mitad los costos K”. “El presupuesto K era de U$S 3.000 millones” pero finalmente saldría  “U$S 1.500”. Se expusieron las “curiosidades y sobreprecios de una obra que iba a construirse en 2010 y aún no ha terminado”.

La explosión de la investigación sobre las coimas, que mantiene alterado al kirchnerismo por la ola de arrepentidos, entre ex funcionarios y empresarios, golpeó al norte santafesino. Ahora habrá que esperar para dar el paso final de una obra muy esperada y necesaria para un territorio postergado. Un ejemplo sobrado de cómo la corrupción afecta a la sociedad.