El videoarbitraje (VAR) fue utilizado en la semifinal de la Copa Libertadores en la que Lanús venció 4-2 a River y avanzó a la serie decisiva y causó polémica.

Una jugada contó con la asistencia de la tecnología y cambió el rumbo del partido. El árbitro Wilmar Roldán no había percibido el agarrón del defensor del “Millo” Gonzalo Montiel sobre Nicolás Pasquini y decidió continuar la jugada, pero lo advirtieron por el intercomunicador de lo que ocurrió y detuvo el juego.

Allí, se apoyó en el VAR y en uno de los costados analizó la acción, tras lo cual sancionó el penal que terminaría convirtiendo Silva y le daría la clasificación al “Granate”.

Sin embargo, cuando el partido estaba 2-0 a favor del equipo de Marcelo Gallardo, hubo una mano en el área de Iván Marcone que podría haber sido penal si el referí se apoyaba en la tecnología, pero no lo hizo.

Esa jugada motivó el reclamo de River, que, con el resultado puesto, se multiplicó en las redes sociales.

Antes, en el empate de Sand, Roldán solicitó que revean la jugada ante dos posibles fuera de juego, que no existieron.