
El básquet femenino de Argentina vivió un triste momento en Lima 2019. Las Gigantes comenzaron su competencia cayendo ante Estados Unidos por la primera fecha del Grupo B y ni siquiera pudieron jugar el partido contra Colombia.
En el segundo cruce se la selección argentina se produjo una “negligencia logística” que dejó a las jugadoras sin posibilidad de avanzar a la siguiente fase de los Juegos Panamericanos. Estaba indicado por el Comité que Argentina debía presentarse al partido con camisetas blancas, sin embargo el equipo lo hizo con remeras de color azul. La indumentaria se confundía con las basquetbolista de Colombia.
Las dirigidas por Christian Santander llegaron a realizar los ejercicios precompetitivos y a entonar el himno, dado que las camperas que llevaban puestas no dejaban ver las camisetas azules. Pero finalmente el duelo ante las colombianas se terminó suspendiendo y los organizadores de Panam Sports le dio el partido ganado a Colombia por walkover (20-0).
Hubo un intento por solucionar el inconveniente. Dos dirigentes corrieron a un shopping cercano a comprar un juego de camisetas blancas, pero el partido ya llevaba 15 minutos de retraso y como esa indumentaria no contaba con los números oficiales, Colombia se negó a jugar el cruce. La segunda derrota estaba consumada y Argentina condenada a quedar fuera de los Juegos Panamericanos.
Por este grave error dirigencial, el jefe de equipo Hernán Amaya y la directora de Desarrollo del básquet femenino, Karina Rodríguez, presentaron las renuncias a sus respectivos cargos.
“Quiero solamente aclarar que durante todos estos años, CABB ha trabajado como nunca en apoyo a nuestra actividad. Por primera vez fuimos escuchados, nos permitieron crecer, se apostó y se invirtió en el desarrollo. Que MI error no sirva de argumento erróneo“, subrayó Amaya en su cuenta de Twitter. “Es uno de los momentos más tristes de mi carrera. Asumo total responsabilidad por lo sucedido. Ya he presentado mi renuncia al cargo”, concluyó.























