Lucas Pratto se convirtió en un nuevo refuerzo de River y es el pase más caro en la historia del club. El delantero se despidió del San Pablo de Brasil en una conferencia de prensa y explicó que su partida trasciende lo deportivo. Pía, su única hija, tiene 7 años y fue clave en su vuelta al país.

Lucas se negó a dar más detalles de su difícil infancia, pero contó que tuvo un padre ausente y no quería repetir esa situación con su pequeña Pía. “Vuelvo a la Argentina por mi hija. Soy hijo de padres separados y en 29 años nunca tuve una figura paterna. El que tiene hijos entiende lo importante que es para mí estar cerca de mi familia”, confesó.

En una entrevista allá por 2014, el delantero hizo una declaración muy privada. “Él está y no está. Tengo tres hermanos más pero no es un tema del que me guste hablar. Está ahora, que su hijo juega al fútbol”, refiriéndose a su padre Mario Antonio Pratto, quien falleció el 15 de septiembre de 2015.

“Mi pedido por salir fue solo por una situación un poco complicada con mi hija en Argentina. Este iba a ser el cuarto año mío en Brasil y mi hija no está queriendo que yo esté lejos, todo el mundo sabe que estoy separado y es una situación profunda y complicada”, explicó Pratto a los hinchas del San Pablo. Por esas horas ya era jugador de River, después que el Millonario pagó 11 millones y medio de dólares. Los billetes no seducieron en lo más mínimo al delantero, fue Pía y la necesidad de no hacerle vivir lo que él sufrió.