Mientras el Papa descansaba, preparándose para la misa de Temuco, la ciudad chilena donde dará una misa para unas 400 mil personas, la madrugada era muy violenta en Chile.

Un grupo de personas violentó tres helicópteros de una brigada en un aeródromo de Curanilahue, a 250 kilómetros de Temuco.

Dos de esos helicópteros fueron incendiados y al restante le dañaron la cabina, según relató el gobernador de Arauco, Humberto Toro. A la madrugada, el vigilante del aeródromo vio cómo un grupo de personas entraba a los tiros al lugar e incendiaban las aeronaves. “En el lugar se encontraron panfletos relacionados con la reivindicación mapuche, firmados por una organización de resistencia mapuche de la CAM (Coordinadora Arauco Malleco)”, contó Toro.

Ese acto de violencia se suma a la quema de dos iglesias de la noche anterior y al baleo de un carabinero en un fundo de la ciudad de Victoria, que fue emboscado junto a una patrulla policial en una zona rural. El efectivo sufrió heridas en la espalda y se recupera en un hospital

En menos de 48 horas, hubo seis iglesias quemadas y la seguridad papal está muy atenta. El temor es grande y la violencia no cesa.