
Impresionaban por su tamaño. El 25 de Mayo, cuando fueron izadas, todos preguntaron su tamaño, porque nadie podía creer lo que veía: más de 100 metros cuadrados de tela celeste y blanca ondeando en el cielo. Emocionaba hasta al más duro.
Pero duró apenas tres días, porque este lunes la imagen era otra. De aquellas banderas inmaculadas apenas quedaban hilachas. ¡Fueron destrozadas!
Y esta vez no tuvo que ver la mano dañina de nadie, sino la propia acción del viento. Claro, los mástiles de 42 metros de alto fueron demasiado. Allá arriba el viento es terrible y las pobres banderas no aguantaron nada.
Para tener una idea de la dimensión de los símbolos patrios que ondeaban en lo más alto de Santa Fe, los mástiles que se instalaron frente a la Casa Gris tuvieron que ser de 42 metros de altura con un diámetro que en la base alcanza un metro y 40 centímetros en la cima.
Pero no sólo eso pasó en la renovada plaza 25 de Mayo, estrenada ese mismo día. El sábado tres personas fueron detenidas cuando estaban pintando un monolito. ¡Todo mal!




















