Finalmente, tras tres días de internación, falleció el hijo de 33 años del matrimonio que fue hallado muerto en su casa de Barrio Sur en extrañas causas que aún se investigan.

El hijo de Rafael Spino y Mónica Rampazzo, que aparecieron muertos en su hogar sin signos de violencia y sin que estuviese forzada la puerta de su domicilio el miércoles pasado, no tuvo demasiada sobrevida. Lo encontraron deshidratado y fue internado en el Hospital Cullen, pero sufría insuficiencia respiratoria.

El sábado, según el director del nosocomio de Avenida Freyre, Dr. Juan Pablo Poletti las noticias ya eran desalentadoras. “El joven tiene insuficiencia respiratoria crítica, agravada por una neumonía”, había explicado el médico en su último reporte. No viviría muchas horas más.

Rodrigo Spino padecía una discapacidad motriz y mental, que le impedía movilizarse por sus medios.

Estaba postrado en su habitación de la planta alta de la casa de Francia al 1100. Desde la muerte de sus padres llevaba varios días de abandono y presentaba un cuadro de deshidratación, hipotermia e incontinencia urinaria y fecal.

La causa de la muerte de sus padres todavía es un misterio. Estaban tirados en la cocina, así los encontró la empleada doméstica luego de cuatro días sin tener noticias de ellos. La data de la muerte sería idéntica para ambos: el lunes o el martes de la semana pasada. Al lado de sus cuerpos, en medio de un charco de sangre y líquidos corporales, había un cuchillo de cocina. Asimismo, encima del cuerpo de la mujer, había una piedra de jardín. Sin embargo no tenían signos de violencia.

La llave del auto estaba allí, pero el vehículo no: la camioneta Renault Duster color rojo fue encontradoa abandonada en el barrio Santa Rosa de Lima, en inmediaciones de las calles Azopardo y La Rioja. Tenía signos de haber sido chocada recientemente y la chapa patente se encontraba doblada.