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Iván Moreno y Fabianesi fue un jugador que enamoró a todo hincha sabalero. Aparte de su buen pie, demostró tener mucho compromiso con la camiseta rojinegra. Fue un jugador que siempre fue al frente y por eso se ganó el respeto de todo amante de la sangre y luto.

Ahora dejó el cuerpo técnico de Juan Antonio Pizzi para asumir un rol al que él ama. Se director deportivo de un club, con intervención en todas las áreas del fútbol interno. Ahora se encuentra ante una tarea muy difícil: Consolidarse dentro de Colón de Santa Fe. En primera división trabaja solo y con el entrenador de turno, pero en las divisiones inferiores deberá compartir puesto con Javier López, Adrián Marini y Jipi Cabrera.

“Nos habíamos tomado un tiempo prudencial para evaluar y dejar que decantara un poco todo el año y las diferentes decisiones que se fueron tomando, y también hacer una valoración objetiva del momento, de la situación, de lo que fue la respuesta del equipo en el ciclo de Diego. Si bien yo creo que en muchos aspectos mejoró y creo que él vino a comprometerse en un momento muy especial con el club, y eso es valorable y de agradecer, creo que nos costó darle un quiebre a la dinámica en la que venía el equipo. En algunas áreas no pudimos revertirlo, y por eso la pronta eliminación. Creemos que Diego es un hombre de la casa que ha venido a involucrarse, a comprometerse, y que, bueno, por un montón de otras cuestiones, definimos con la comisión directiva finalizar el ciclo, porque pensábamos y creemos que, de cara al futuro, necesitamos resolver el proyecto del 2025 con todo un equipo de trabajo que no tenga que ver con una historia reciente, para poder oxigenar un poco toda la dinámica deportiva que nos rodea, que es bastante compleja.”