Desde el último ataque terrorista que sucedió en Barcelona, Europa está conmocionada. La muestra de tristeza es evidente en cada rostro y en cualquier esquina se puede sentir un emotivo homenaje.

Así sucedió en el lugar del atentado, cuando un amigo de una de las víctimas quiso rendirle un homenaje. La gente comenzó a rodear al joven y, espontáneamente, empezaron a abrazarlo. Su tristeza era la de toda la ciudad y del mundo entero.

Luego hubo un intenso aplauso para recordar a las víctimas.