Nery Pumpido y sus compañeros campeones del Mundial de México 1986 partieron rumbo a Rusia para estar presentes en el primer partido de la Selección en la Copa frente a Islandia. Y, claro, no pasaron desapercibidos. Ya en el hall de Ezeiza, donde aguardaban para subir al avión fueron reconocidos por todos los pasajeros.

Por supuesto, la fiebre mundialista estaba a flor de piel en esa sala de espera y los hinchas no aguantaron las ganas. Los rodearon (Nery y sus compañeros quedaron en el medio) y allí empezaron a cantar: “Volveremos, volveremos, volveremos otra vez, volveremos a ser campeones, como en el ’86”. La emoción fue absoluta. El agradecimiento mutuo también. De los hinchas por el momento que ese grupo de jugadores les hizo pasar y que aún se recuerda como la última gran gesta del fútbol grande de Argentina y de esos hombres de seguir siendo recordados con tanto cariño aún después de 32 años de la conquista.

“Ya estoy viviendo el clima de mundial en Ezeiza ¡Vamos Argentina!”, escribió Nery en su Twitter. Y luego se mostró brindando en la primera clase con champagne: todo lo que un campeón merece. Y con la ilusión de que próximamente haya nuevos campeones en el país.