El embajador argentino en Ecuador intercedió ante el conflicto del equipo de fútbol Atlético Tucumán para llegar a jugar el partido por la Copa Libertadores ante El Nacional.

Con el retraso del vuelo que llevaba al plantel argentino de Quito a Guayaquil, el presidente de Atlético llamó al embajador argentino para que intercediera. “Empezamos a buscar un vuelo nuevo, porque el que había estaba más flojo de papeles que el cartonero Báez”, contó Juez, con el histrionismo que lo caracteriza.

“Conseguimos un nuevo avión, y después nos pusimos a buscar las camisetas… Fui utilero, técnico… hasta di alguna charla técnica, jajaja”, agregó el embajador argentino. Luego de conseguir que el colectivo que transportó al equipo hasta el estadio fuera custodiado por policía local, Juez negoció con el club ecuatoriano que se realizara el partido “porque fue un imponderable”. Y agregó: “El fútbol se juega once contra once y sería un acto de cobardía que los dirigentes de El Nacional no acepten la prorroga”.

En comunicación con Fox Sport, el embajador cometió algunos exabruptos, propio de la adrenalina con la que se vivió el momento. Cuando le avisaron que, por reglamento, apenas quedaban 17 minutos para llegar al estadio protestó: “Dejen de romper las bolas con el reglamento”.

“Hay 2500 argentinos de los que estoy a cargo como embajador. Que nos respeten como argentinos”, había dicho el embajador durante la negociación. Finalmente el partido se jugó, Atlético Tucumán ganó 1 a 0 y pasó de ronda. El héroe, sin embargo, estuvo afuera de la cancha. El día que Luis Juez tuvo súper poderes.