El gobernador de Santa Fe, Miguel Lifschitz, criticó la misa celebrada en Luján y convocada por el sindicato de Camioneros que lidera Hugo Moyano. “No está mal que la Iglesia dialogue con los sindicalistas”, empezó diciendo sobre la ceremonia religiosa realizada este domingo por el arzobispo Agustín Radrizzani, pero aseguró que “no es bueno” que esa institución “tome partido de coyunturas políticas”.

El gobernador marcó la importancia de separar el lugar que ocupa cada uno de los sectores, aunque confesó que conoce “la relación que siempre ha tenido algún sector del sindicalismo con sectores de la Iglesia Católica”.

“No está mal que la Iglesia dialogue con los sindicalistas. Lo que estaría mal es que jugaran en un partido político, en un sector de la política”, dijo Lifschitz en diálogo con radio Mitre, al tiempo que marcó como “necesaria” una renovación de dirigentes gremiales, “que tengan otra impronta y que defiendan los intereses de su sector con transparencia”.

El mandatario santafesino hizo estas declaraciones a propósito de la misa celebrada el sábado, cuando el arzobispo de Mercedes-Luján, Agustín Radrizzani, dijo que “el futuro de la Nación no está únicamente en manos de los dirigentes: está fundamentalmente en manos de nuestro pueblo”.