Pablo Lavallén tiene más de un mes para preparar la final de la Copa Sudamericana, el partido más importante de la historia de Colón, sin lugar a dudas. Pero ya empezó a imaginarlo: por primera vez, el domingo habló del rival que tendrá el Sabalero, Independiente del Valle.

“Si bien (el próximo rival) tiene menos camino que Atlético Mineiro, llegó a la final eliminando a Corinthians. Va a ser un rival muy digno, juegan muy bien al fútbol, con jugadores veloces”, dijo Lavallén en una entrevista con Kike Arrieta, en Cadena 3. Y completó: “Tenemos que estar concentrados. Lo tomaremos como un partido más, son 90 minutos sin tratar de pensar que son partidos que pueden ser históricos. Hay que pensar que lo queremos ganar como cuando jugamos un picadito en el entrenamiento”.

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Para el entrenador rojinegro, jugar la final en Paraguay es una ventaja para Colón: “Jugar en la altura es una dificultad. Desde ese punto de vista nos beneficia un partido único. Ellos tienen jugadores muy rápidos y con autoestima muy alta. La final va a ser muy pareja”.

Sobre la espera y la ansiedad que genera el partido contra Independiente del Valle, indicó: “Se maneja tratando de poner los pies en el suelo. Saber que el partido del otro día fue muy importante, único, uno de los más representativas de las historia del club. Esto es fútbol y sigue. Festejamos esa noche cuando volvimos a Santa Fe y ahora estamos concentrados en la Superliga”, señaló. Y concluyó que la mejor previa es ir ganando los partidos de la Superliga, para mejorar la autoestima y escaparle a la zona del descenso.

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En la misma entrevista, Lavallén tuvo un párrafo aparte para el capitán de su equipo, Luis Miguel Rodríguez: “Tiene una capacidad de leer el juego distinta, quizás no está dotado físicamente ni es demasiado veloz o habilidoso, pero con un pase simple te puede abrir un partido. La particularidad para patear penales es asombrosa. Siempre practican y patea así. Se ríe y los arqueros también porque nunca le adivinan. Tiene jerarquía y frescura, está en un momento único, con 34 años, por jugar su primera final”, apuntó.

Y terminó hablando del presidente de la institución: “Mi relación con Vignatti está bien. De a poco se fue acomodando. A veces los tiempos de los cuerpos técnicos no son los mismos que los de la dirigencia y los de la gente”.

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