Los beneficios que tienen algunos presidiarios como las salidas transitorias, o la liberación antes de finalizar su condena, cada vez resuenan y entra en mayor conflicto en nuestra sociedad.
En estas últimas dos semanas, Micaela García murió en manos de Sebastián Wagner, un preso condenado por violación, al que se le había concedido la libertad condicional pese al informe desfavorable que habían realizado los especialistas del Penal en el que se encontraba alojado.
Hoy una nueva muerte se suma a esta lista. José Zurita, un joven oficial de policía de 27 años murió a quemarropa cuando se dirigía a su lugar de trabajo. El hecho sucedió el domingo por la noche, cerca de las 20.30 horas, en la localidad bonaerense de Ezpeleta, partido de Quilmes.

El oficial se percató de la presencia de dos sospechosos y apuró su marcha para refugiarse en un supermercado que se encontraba cerca. Antes de llegar a la entrada, recibió seis disparos que le causaron la muerte. En estas últimas horas se supo que uno de los autores del crimen tenía una condena por robo calificado en el penal de Florencio Varela y se encontraba fuera debido a un permiso para salidas transitorias.
Horas después del asesinato, el sospechoso se presentó de manera voluntaria en la Unidad Penal 24 de Florencio Varela, donde quedó incomunicado.


















