Cuando, a las seis de la tarde, cierren los comicios, se empezará a definir la carrera hacia el sillón de Rivadavia. Porque las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias ( PASO) están descontextualizadas: no sirven para lo que fueron creadas ya que no habrá internas en ningún partido a nivel nacional, pero sí trazarán el mapa de lo que sucederá en octubre.

Casi 34 millones de argentinos están habilitados para votar esta jornada. La primera a nivel nacional de un año electoral que definirá las autoridades del país por los próximos cuatro años.

Pero hay algunos datos clave para observar: no sólo quién gane la elección será importante: lo otro a resaltar es cuán cerca del 45% esté aquel que quede primero. Mauricio Macri o Alberto Fernández.

Puede haber una diferencia de 5 puntos entre uno y otro, pero si alguno de ellos saca el 42, el 43 o el 44% de los votos, dejará la sensación de que estará a tiro del 45% y de ganar en primera vuelta.

La posibilidad de que Macri o Fernández bordeen o superen el 40% de los votos en las primarias obedece a un fenómeno que no ocurre desde 1983, la polarización extrema del electorado. En las primarias de 2011, los entonces candidatos presidenciales Cristina Kirchner y Hermes Binner reunieron el 62% de los votos. En 2015, Macri y Daniel Scioli sumaron el 68%, acota Rosendo Fraga. En 2019, la mayoría de los sondeos coincide en que el 80% de los votantes se concentrarán entre Macri y Fernández.

Si las terceras fuerzas no alcanzan el 15% de los votos en las PASO, que según las encuestas podría no suceder, es probable que las elecciones se definan en primera vuelta.

No habrá que esperar mucho tiempo para saber el resultado de estas primarias. El ministro del Interior, Rogelio Frigerio, indicó que “a las 21:00 habrá cerca de un 30 por ciento del escrutinio provisorio terminado y antes de la medianoche sabremos quién ganó”.