Vanesa Castillo, la maestra asesinada.

Según contó un testigo, Vanesa Castillo se negó a comprarle ojotas a su asesino, y ese fue el inicio de la tragedia.

Tras la audiencia imputativa contra Juan Ramón Cano, el hombre de 31 años acusado de haber matado el jueves a la salida de la escuela a la maestra Vanesa Castillo, de 33, hay algunos puntos que parecen comenzar a dilucidarse.

Cano fue imputado por los fiscales del MPA como autor del delito de homicidio calificado (por alevosía; por ensañamiento; y por violencia de género). Además, le atribuyeron otros dos hechos por los que le imputaron la autoría de amenazas calificadas; agresión con arma; y atentado a la autoridad.

Los hechos
El fiscal Marchi explicó que “el ataque sufrido por Vanesa fue minutos después del mediodía en inmediaciones de la escuela número 533 Victoriano Montes, ubicada en la manzana 7 del distrito costero de Alto Verde”.

El relato del fiscal dice que Cano interceptó a la víctima y le pidió que le comprara un par de ojotas que estaba vendiendo. Vanesa se negó y se dispuso a irse en su moto. En ese momento, el hombre le pidió que lo llevara en la moto, y la maestra volvió a responder que no.  En ese momento el hombre se abalanzó sobre ella y logró subirse en la parte trasera de la moto.

El acto siguiente fue el que terminó con la vida de Vanesa. La tomó del cuello con la mano izquierda, mientras que con la otra mano le propinó las 13 puñaladas con una chuza de aproximadamente 30 centímetros.

“Después de avanzar unos metros y mientras la mujer pedía auxilio a los gritos, la moto chocó contra una montaña de tierra y el hombre escapó corriendo”, finalizó el relato del fiscal.

En la audiencia, los abogados defensores del imputado solicitaron la realización de una junta de salud mental para su defendido, pedido que fue concedido por la jueza Valenti. En tal sentido, el fiscal Marchi fue consultado y aseguró que “entendemos que el imputado sabía perfectamente lo que hacía”.

Otros dos hechos
En relación a los otros dos ilícitos imputados, Marchi precisó que “inmediatamente después del homicidio, con el objetivo de amedrentar a un hombre que había presenciado lo ocurrido con la maestra, el imputado blandió una chuza que tenía en su poder. Segundos más tarde, con la misma arma blanca intentó lesionar a otro hombre que también vio lo ocurrido con la docente”.

El otro ilícito ocurrió con el imputado ya detenido. “Alrededor de las 22, cuando era trasladado en un móvil policial para realizar diligencias procesales, comenzó a exaltarse y golpeó con sus pies los asientos delanteros del vehículo en el que era llevado y luego agredió a uno de los policías que lo acompañaban”.