Lo vivido por los jugadores y el cuerpo técnico de Atlético Tucumán en Quito fue de película, pero con final feliz. Viajaron por una montaña rusa de emociones. Estuvieron a punto de quedar fuera de la Copa Libertadores sin siquiera haber jugado el partido. Pero como los puntos no se ganan en los escritorios aparecieron los milagros.

Desde un principio hubo cosas raras en ese viaje, Canuto comentó en diálogo con TN que “el avión estuvo dos días parado ahí y cuando subimos nos dijeron que no podía arrancar”. Al parecer, el charter de la empresa chilena Aerovías DAP no contaba con un permiso necesario para volar en Quito y por consecuencia todo Atlético Tucumán quedó varado hasta casi la hora del partido.

“Se planteó volvernos a Tucumán desde ahí porque pensamos que ya estaba. Ya nos imaginábamos afuera, de una manera horrible” contó el futbolista. Para colmo, alrededor de 3000 hinchas tucumanos habían viajado para ver el cruce ante El Nacional. En ese momento el héroe fue Luis Juez, embajador argentino en Ecuador, quien movió cielo y tierra para conseguir traslado. Después de varias horas parados, el plantel tomó un vuelvo de linea directo a la capital ecuatoriana. 

Sin embargo, los problemas seguían existiendo porque toda la indumentaria había sido embalada en otro vuelvo. Pero Dios es argentino y de eso no hay dudas. El seleccionado Sub-20 se encuentraba en Ecuador porque hoy debe disputar un partido contra Brasil por el Torneo Sudamericano. Fueron esos chicos quien brindaron otro granito de arena para colaborar con la causa. “Sabíamos que los chicos de la selección estaban allá y desde el minuto uno se pusieron a disposición, nos preguntaron qué número de botines usábamos. Y nos llevaron todo”, dijó Ignacio Canuto quien usó la camiseta de Torres.

Ya todos conocemos el final de la novela. Dentro de la cancha fueron once contra once, pero en todo Ecuador fueron varios argentinos que su unieron por un mismo objetivo. “Estas cosas te matan o te dan fuerza” reflexionó el protagonista.