Al Sabalero no le salió nada en el partido contra Temperley. Tuvo varias oportunidades de gol, pero la pelota no quiso entrar. Y encima, del otro lado, el Gasolero tuvo una contundencia impresionante: cada llegada se tradujo en un gol.

A los 36 minutos del primer tiempo, cuando el local ganaba uno a cero, Colón fue a buscar el empate: un centro al medio que Bernardi conectó y la pelota dio claramente en la mano de un defensor de Temperley, aunque el árbitro consideró que no había intención. ¿Lamolina debía cobrar penal?

“Siga, siga”, dijo, en honor a su padre, el recordado árbitro. Y no cobró. Luego, en el segundo tiempo, Temperley liquidó el encuentro.

Colón venía de un debate por el penal cobrado a Nereo Fernández contra Vera, en el clásico. Esta vez, la polémica es al revés. El sabalero perdió por primera vez en el ciclo de Eduardo Domínguez.