La joven compró su kit para tatuar en Internet y por el alto costo de los materiales, comenzó a cobrar. Comenzó a trabajar como artista profesional en un estudio que armó en su propia casa.
“La gente viene a mí sólo porque quiere algo hecho en mi estilo personal, porque si quisieran algo realmente profesional, buscarían a otro artista del tatuaje. La calidad no es mi fuerte”, afirma dándose un baño de absoluta sinceridad.







