
Fue sólo un amague. La ministra de Educación de San Luis Natalia Spinuzza que se filmó tras haber fumado marihuana en Holanda salió a hablar y fue interpretada por algunos medios como que había presentado la renuncia, lo que había sido pedido por el goberandor.
Sin embargo, la funcionaria se presentó a trabajar este lunes en la gobernación y aseguró que sigue en su cargo como si nada.
Según su declaración, sufre extorsión desde hace dos meses con fotos de su vida privada, robadas a través de un hackeo a su cuenta de mail. La ministra se excusó diciendo que ella no había difundido las imágenes donde se muestra “drogada y borracha” y pidió disculpas.
El gobernador Alberto Rodríguez Saá le había pedido la renuncia el fin de semana, pero la mujer hizo caso omiso: “Voy a esperar al gobernador para hablar con él”, aseguró.
Lo cierto es que el contragolpe que metió la funcionaria no es novedoso en San Luis. Hace 25 años, el hermano del mandatario provincial, Adolfo Rodríguez Saá que era gobernador en 1993.
“Entre la noche del día 21 de octubre de 1993 y la madrugada del 22, el gobernador fue secuestrado para después ser torturado, golpeado, denigrado y sometido a escenas para vincularlo con el sexo, la homosexualidad, la violencia, la droga y la pornografía”, describió el periodista Miguel Wiñazki sobre el mayor escándalo institucional de Adolfo, el mismo que hoy le pide la renuncia a la Ministra que aparece en un vídeo reconociendo estar drogada.
En aquel entonces, quien era el gobernador apeló a la estrategia de decir que era objeto de una extorsión por parte de los secuestradores que habían recabado imágenes en vídeo de actos sexuales con Esther Sesín y con hombres, además de la utilización de elementos sexuales. Finalmente el juicio condenó a la amante del entonces Gobernador y a dos cómplices.
Ahora Spinuzza se defiende. Mientras algunos medios aseguran que renunció, como el diario Clarín que tituló: “La ministra de Educación que fumó marihuana presentó su renuncia y habló de extorsión”. Sin embargo la funcionaria se mantiene firme, ahora con una estrategia clara: no fue un descuido personal la filtración del video, fue parte de una extorsión. Será la Justicia la encargada de probarlo.



















