La selección de voley masculino volvió a gritar campeón en los Juegos Panamericanos por segunda vez consecutiva. La victoria de Argentina resonó en todo el Polideportivo de Callao. Pero esta victoria tiene un condimento especial, porque uno de los jugadores que se colgó la medalla dorada en el cuello es santafesino.

Facundo Imhoff es oriundo de Franck, la comuna que se encuentra a tan solo a 30 km de la capital santafesina. Facu practicaba el voley como un hobbie, incluso tenía un trabajo -en la Mutual de la Franck- que tuvo que dejar luego de recibir la oferta irrechazable de jugar en Buenos Aires.

En diálogo con LT10, Imhoff contó cómo fue que llegó a la selección: “Fue de un día para el otro. Hasta los 18 jugué en el pueblo y un día me llama un técnico -de la selección nacional juvenil- para hacer una prueba en Buenos Aires. La verdad es que no tenía ni idea. Vine por una semana y listo. Pero cuando llegué me dijeron: preparate porque no volvés más. Buscate más ropa“.

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Pero Facundo también es noticia por otra cosa. Su vida es un ejemplo y también sienta un precedente en el mundo del deporte, un ámbito en el que cuestiones como las preferencias sexuales no se hablan. Siguen siendo un tabú.

Hace siete años declaró abiertamente su homosexualidad tanto a su familia, amigos y compañeros de equipo. “Lo dije hace 7 años atrás, era muy tabú. La sociedad cambió mucho, era heavy plantarse ante un equipo y decirlo. Pesó más el sentirme bien conmigo a que lo tomen mal mis compañeros o dirigentes”, comentó.

Pero también habló de las malas sensaciones que le causaba guardar tal secreto y fingir ser otro. “A mi me cambió la vida, era otra persona, estaba apagado. Era una versión más chata, no me gustaba y no me sentía identificado. Fingía algo que no era”, manifestó Facundo.

La angustia que todo esto generaba no sólo repercutía en su cabeza, sino también en su rendimiento deportivo y en su cuerpo. “Me lesionaba todo el tiempo, mi vida no era copada. Me lesionaba los tobillos, lesiones inexplicables. Me lesionaba caminando. Una vez me quedó el hombro dado vuelta, soy derecho y se me salió el hombro izquierdo”

“Ahí dije que me tenía que hacer cargo de mi vida y mis decisiones”, expresó. En medio de todos los miedos que Facundo Imhoff habrá sufrido, uno de ellos era la reacción de su equipo. Tal vez por eso le sorprendió con la naturalidad que lo tomaron sus compañeros y cuerpo técnico. “Cuando lo dije, no solamente se lo dije a los otros, me lo dije a mi mismo. Antes me sentía fragmentado y después me sentí uno solo y fue sacarme una mochila enorme. Eso es simbólico porque nosotros saltamos para pegarle a la pelota”.

“Mi mayor miedo era que me cierren puertas de otros equipos, ese año estaba en Lomas de Zamora. Ellos lo tomaron re bien, lo dije el primer año y me renovaron tres más. Con los jugadores se armó un vínculo de mejor confianza, hasta me empezaron a contar cosas íntimas de ellos”, finalizó.

Este es Facundo, el oriundo de Franck, que a la primera persona a la que agradece es a aquel técnico que le enseñó todo en su pequeño pueblo, y que hora, siendo campeón Panamericano volverá a jugar en la Argentina, en el Bolivar de Marcelo Tinelli tras jugar las últimas dos ligas en Rumania y en Francia.