
En la provincia de Santa Fe se da una cuestión particular. El radicalismo juega a dos puntas: conforma el Frente Progresista, a nivel local, y Cambiemos, a nivel nacional. Dos relaciones incompatibles para una misma elección.
Por eso se vive un clima de tensión y descontrol dentro del centenario partido. ¿Qué hará cada candidato? El intendente local, José Corral, jugará con Cambiemos tras el aval de Macri, pero mientras titubea otros dirigentes PRO le quieren ocupar el puesto que el presidente le ofreció. El resto de los radicales va viendo dónde acomoda su nombre.
En este escenario, el socialismo decidió su estrategia: su adversario es el Gobierno nacional. Allí irán los blancos de las críticas y, de esa manera, buscarán que Macri se convierta en su principal adversario. El objetivo es obligar al electorado a votar entre el Frente Progresista o Cambiemos, para que el peronismo no les de una sorpresa mientras ellos se cuentan las costillas.
Desde que el gobernador Miguel Lifschitz decidió unificar el calendario electoral de Santa Fe la decisión de polarizar con Macri está tomada. Pero, según publica La Política On Line, en estos días comenzó a desandar esa estrategia.
La paritaria docente es uno de esos ejemplos: para diferenciarse, el gobernador avisó que en Santa Fe las paritarias no tendrán piso ni techo mientras la ministra de educación, Clauda Balagué manifestó que Nación “dejó solas a las provincias” por no abrir la discusión salarial.
La inversión en la obra pública es otro de los ejes de campaña. La falta de obras quedó en evidencia luego de las últimas inundaciones, por lo que desde ambos gobiernos insisten en que tirarán la casa por la ventana. Mientras la gestión provincial priorizará obras viales y otras para municipios, desde la Nación aseguran que “habrá inversiones históricas para Santa Fe”.
“Invertimos 10.500 millones propios y Nación solo continuó algunas obras que venían del gobierno anterior. Pero por ahora no hay ninguna obra nueva”, disparó Lifschitz en el diario Clarín del sábado 11.
Economía, empleo y seguridad son otros tres puntos esenciales para mejorar. El socialismo cree tener buenos proyectos que lo van a diferenciar del macrismo. Es una lucha cuerpo a cuerpo donde prometen dejar todo. “Con el PRO tenemos diferencias en lo que prioriza cada uno”, aseguró el gobernador en la misma entrevista. Y completó: “En la UCR hay voces disonantes, una tensión lógica porque se ha ubicado en la socialdemocracia y el PRO es un partido de derecha”. Campaña en marcha.
El peronismo, mientras tanto, intentará evitar que ambos partidos se corten solos, aunque no cuenta con la caja para hacerles frente en la campaña. Entre obras millonarias y mayor preocupación en seguridad, de esta lucha los más beneficiados serán los electores.


















